Todavía hoy me pregunto qué hubiese pasado si aquél día no hubiésemos tenido aquella escusa para hablar. Donde quedarían los pasos que, directa o indirectamente hemos dado. Tu seguirías viviendo la mejor época de tu vida, en una ciudad de jóvenes, donde se respira novedad y arte. Mientras tanto yo hubiese seguido llevando mi vida entrando en la rutina cada vez más ordenada.
Hubiera pensado en ti alguna vez. Se me hace raro pensar lo contrario.
Es curioso cuan guardada tiene la vida la sonrisa, que si no lo buscas y no estas atento, se te ha podido escapar y ni te habrías dado cuenta. Me pregunto cuantas de esas habremos dejado escapar.
Esos mensajes que primero escribimos, luego pensamos y al final los borramos. Esas palomas que no dejamos volar por miedo a que no vayan a volar hacia el destino que tenemos planeado para ellas.
Todavía hoy me pregunto qué viste en mí, en qué momento se te pasó por la cabeza lo que puedo ser, más de lo que realmente fui, soy o seré. En qué momento creíste más en mí de lo que yo haya creído en todos estos años, que pasan más rápidos que lentos.
En qué momento decidiste tenerme contigo, sacrificando la vida que ya jamás tendrás porque decidiste tirar de un peso que siempre te ha aportado más bien poco.
Jamás pensé que volvería a pensar en nadie cada mañana.
Todavía hoy me pregunto cómo no pude quererte así antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario