viernes, 8 de mayo de 2015

¿Quién eres?

Luz en tu abismo. La boca que grita en silencio. Un barco en un desierto. Soy todo corazón y algo de razón. Demasiado tu cuando tengo que ser demasiado yo. Un caos ordenado. La razón con un matiz de dulce locura. Espiral de estruendos. Agua y tierra. Un noble con nombre de cobarde. Viento y sed. Un noble truhán. Bardo de emociones. Alquimista de melodías y jinete de los cuatro vientos. Nube y sol. La sombra que te sigue y no te abandona en la oscuridad. Tu linterna y guía. Tu traidor y confidente. Tu daga y tu escudo. Los cimientos de tu ser propio y cómplice de tu oscuridad más profunda. Soy tu luz, y tu abismo; quien te conoce y te ignora; quien sabe y desconoce, quien te llama y luego no responde. Un rey con atuendos de mendigo. El aire con piel de fuego.

¿Y tu?




"Soy lo que queda. O quizá lo que siempre hubo"

miércoles, 18 de marzo de 2015

El problema

El problema no es que quieras volver. Es que nunca debiste haberte ido y te fuiste. 
No es que no te quiera, es que decido quererme más a mi mismo.

lunes, 16 de marzo de 2015

Un día de estos.

Como te acerques cinco metros más, no tendré pudor, ni lástima ni más remedio que de admitir que no se vivir sin enamorarme de ti.


Cada mañana.

jueves, 22 de enero de 2015

Querida no amiga,

Te busco entre la gente pero ya no estás. Sin querer mis ojos te buscan y te encuentran en otras caras, en otros cuerpos. Aun cuando sé que no eres, eres. Aun cuando sé que ya no me quieres, te quiero. Y eso nunca cambiará. No espero que vuelvas. He aprendido que no eres lo que quiero en mi vida. Aunque es una lección que toda mi alma desaprueba y me pide que me plante delante de ti implorando tu amor. Mi alma está corrupta porque aun sin buscarte te busca y tu hace tiempo que dejaste de pensar en mi. Hoy es el día que no entiendo cómo significas tanto para mí, cuando por mi mente y por mi cuerpo pasan a menudo, pero solo hay una que tiene una estancia permanente. No hay nada más que quiera añadir.

Debí haber sido más previsor, quizás. Pero no me arrepiento de haber compartido un tiempo para mí ta fugaz contigo. Eso nunca. Has sido una luz que una vez brilló para mi, aunque ahora esa luz no sea más que dolor. Con tu ausencia algo en mi se marchitó. Mi pobre corazón impío, mi pobre alma corrupta. Me duele vivir sin ti. Pero es que ya no vivo. Me duele respirar. Sí, eso sí, respirar es algo que se me da bien. Lo hago mucho. Ojalá hubiese sabido lo que era tu compañía antes de perderla para siempre. Porque esta carta jamás llegará. Porque jamás te importó mi manera de expresarme, que aunque con palabras, nunca fueron para ser habladas. Pero eres lo mejor que ha pasado por mis labios. Y es curioso que aunque este sufriendo en una llama que perdurará para siempre, me volvería a fundir contigo de aquella forma, de aquella manera como con nadie mas lo hacia ni hará.

Eso es todo. 

Atentamente y siempre tuyo.


A.B.