Te busco entre la gente pero ya no estás. Sin querer mis ojos te buscan y te encuentran en otras caras, en otros cuerpos. Aun cuando sé que no eres, eres. Aun cuando sé que ya no me quieres, te quiero. Y eso nunca cambiará. No espero que vuelvas. He aprendido que no eres lo que quiero en mi vida. Aunque es una lección que toda mi alma desaprueba y me pide que me plante delante de ti implorando tu amor. Mi alma está corrupta porque aun sin buscarte te busca y tu hace tiempo que dejaste de pensar en mi. Hoy es el día que no entiendo cómo significas tanto para mí, cuando por mi mente y por mi cuerpo pasan a menudo, pero solo hay una que tiene una estancia permanente. No hay nada más que quiera añadir.
Debí haber sido más previsor, quizás. Pero no me arrepiento de haber compartido un tiempo para mí ta fugaz contigo. Eso nunca. Has sido una luz que una vez brilló para mi, aunque ahora esa luz no sea más que dolor. Con tu ausencia algo en mi se marchitó. Mi pobre corazón impío, mi pobre alma corrupta. Me duele vivir sin ti. Pero es que ya no vivo. Me duele respirar. Sí, eso sí, respirar es algo que se me da bien. Lo hago mucho. Ojalá hubiese sabido lo que era tu compañía antes de perderla para siempre. Porque esta carta jamás llegará. Porque jamás te importó mi manera de expresarme, que aunque con palabras, nunca fueron para ser habladas. Pero eres lo mejor que ha pasado por mis labios. Y es curioso que aunque este sufriendo en una llama que perdurará para siempre, me volvería a fundir contigo de aquella forma, de aquella manera como con nadie mas lo hacia ni hará.
Eso es todo.
Debí haber sido más previsor, quizás. Pero no me arrepiento de haber compartido un tiempo para mí ta fugaz contigo. Eso nunca. Has sido una luz que una vez brilló para mi, aunque ahora esa luz no sea más que dolor. Con tu ausencia algo en mi se marchitó. Mi pobre corazón impío, mi pobre alma corrupta. Me duele vivir sin ti. Pero es que ya no vivo. Me duele respirar. Sí, eso sí, respirar es algo que se me da bien. Lo hago mucho. Ojalá hubiese sabido lo que era tu compañía antes de perderla para siempre. Porque esta carta jamás llegará. Porque jamás te importó mi manera de expresarme, que aunque con palabras, nunca fueron para ser habladas. Pero eres lo mejor que ha pasado por mis labios. Y es curioso que aunque este sufriendo en una llama que perdurará para siempre, me volvería a fundir contigo de aquella forma, de aquella manera como con nadie mas lo hacia ni hará.
Eso es todo.
Atentamente y siempre tuyo.
A.B.
No hay comentarios:
Publicar un comentario