domingo, 10 de marzo de 2013

Libertad

Muevo ficha porque las blancas empiezan. Dos casillas porque es el primer movimiento. Suspiras, miras, cierras los ojos y reflexionas. Al fin las negras y las blancas se juntan y luchan en una guerra intelectual y algo sentimental. Iba a ser una batalla larga pero eso no lo sabíamos. O quizá si, y no nos importó. No siempre juego con las blancas pero les estoy cogiendo cariño.
Besarte fue mas como ceniza y menos melón de lo que imaginaba. Pero ya no importaba. Jugaste bien pero perdiste la reina hace mucho. Puede que quiera jugar mas con las negras de aquí en adelante. En el ajedrez no hay punto intermedio.
Y sonrío, miro y reflexiono. Mas bien solo sonrío y te miro. "Me gusta la playa" me dices y sigo mirando. "En la playa no se puede jugar al ajedrez. Podríamos perder muchas fichas en la arena". "Pero mientras jugamos nos daría el sol" "¡Podríamos quemarnos!".
"Pero yo te daría crema". Y yo sonrío y dejo de mirar. "En realidad no quiero ir a la playa, te prefiero aquí en esta habitación."
Tienes unos ojos bonitos pero ya no te los miro. O te los miro pero ya no me pierdo en ellos.
Iré a la playa, tomaré el sol y respirare hondo. Espero no quemarme porque ya no estoy contigo. 
Pero lejos de sentirme triste y confuso, me siento libre como nunca. Porque era un capítulo que tardaba demasiado en terminar. ¡Pero qué buen final para dos orgullosos dragones de colores tan dispares!
La herida cicatrizó mucho antes de que se formara la herida.



Jaque Mate

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