Me tocaba a mi. Era mi turno.
Creo que después de mil cosas, después de hacer la vida mas fácil y llevadera a tantísima gente por fin me tocaba a mi.
Y eso es todo. Me defraudo.
Pero es que ya era mi turno de ser feliz. Me merezco mas de lo que no doy. No me merezco menos de lo que doy.
Y no, no me da igual. Estoy harto de anteponer todo a mi propia meta. Esta vez podía haber sido, y ya jamás será.
Y eso es todo. Me defraudáis.
Porque era mi turno y ya jamás lo será.
Estoy cansado de perder. Así que me he propuesto ganas pase lo que pase. No importa contra quien juegue. Estoy solo. Y cansado.
Terminose.
No hay comentarios:
Publicar un comentario